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Descripción:
Tras su nacimiento en la cercana sierra de Somosierra, en
las proximidades del pueblo que lleva su nombre -en el Puerto
de la Quesera-, el río Riaza no tarda en encajonarse
en un cañón durante su curso medio. Es el tramo
del río que se extiende desde Maderuelo hasta Montejo
de la Vega de la Serrezuela. Se trata de un cañón
de aproximadamente 20 kilómetros en los que el río
describe las hoces que junto a las del Duratón, son
los dos parajes más bellos de este estilo en la provincia
segoviana. También son los lugares más importantes
en cuanto a buitres leonados en España. Pero no sólo
son los buitres leonados los únicos que habitan el
cañón, alimoches y otras aves rupícolas
como el halcón peregrino, el águila real, las
chovas también están presentes. Incluso es especialmente
importante para la alondra de Dupont y las collalbas que tienen
aquí buenas densidades de población. Este lugar
es muy importante también botánicamente con
su vegetación de páramos dominada por enebros,
sabinas y encinas y vegetación de ribera dominada por
álamos, sauces, olmos y fresnos. Un reducto importante
en la meseta segoviana que ejerce de eslabón entre
el Sistema Central y las riberas del Duero.
Para recorrer el cañón podemos entrar por el
camino que conduce desde Montejo hasta el refugio de Rapaces,
pero quizá la entrada más bella hasta el corazón
de las Hoces es la que se realiza por Valdevacas de Montejo.
Desde Valdevacas una pista de tierra en no muy buen estado
desciende entre el páramo hacia el río Riaza.
Pronto empiezan a surgir a ambos lados otras pistas que conducen
a fincas cercanas pero que debemos ir obviando y no tomarmos
los caminos que salen en los kilómetros 0'3 (dcha.),
0'4 (izqda.) y 0'6 (izqda.). En el 0'7 si tomaremos el desvío
que baja hacia la izquierda. Tras un primer bosquete de ribera
encontramos un abrevadero grande en el km. 1'3 como referencia
de que vamos por buen camino.
A partir del km. 1'5 el camino comienza a meterse de verdad
en el cañón en el punto en el que aparecen los
primeros cortados rocosos. También encontraremos aquí
los primeros buitres sobrevolando bajos a zona o posados en
los huecos de las paredes de la izquierda o sobre los cantiles
y repisas de las partes más altas de la ladera derecha.
Inmersos en este mundo de cortados calizos y vuelos rasantes
de las mayores rapaces europeas, llegamos al km. 4'3 donde
encontramos un último desvío. Estamos en El
Casuar. La pista de la izquierda nos acerca hasta el río
Riaza, donde ésta termina. En el paraje se haya también
una ermita en ruinas de la que se puede apreciar claramente
su estilo románico. Sin cruzar el río un sendero
que remonta la ladera izquierda lleva hasta Montejo.
La pista de la derecha lleva hasta el embalse de Linares a
través de un camino envuelto en un denso y joven encinar.
En el km. 5'8 una cadena impde el paso a cualquier vehículo
y todavía resta 1'5 kilómetros más hasta
las aguas del embalse. Es imposible seguir pedaleando hasta
Maderuelo así que debemos regresar por el mismo camino.
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