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Descripción:
Si bien el origen de la denominación de la ruta parece
no estar claro, barajándose como posibles raíces
el latín platea (vía pública)
o el árabe balata (camino pavimentado),
lo que sí es seguro es que esta vía de comunicación
que une el sur y el norte de España desde las inmediaciones
del Golfo de Cádiz (Sevilla) hasta el Cantábrico
(Gijón), fue utilizada desde tiempos prehistóricos;
pero es durante la época romana cuando el trazado es
recuperado y empleado como principal vía de comunicación
entre las dos ciudades más importantes del Imperio
en el occidente de la Hispania romana: Emerita Augusta (Mérida),
capital de la antigua provincia de la Lusitania y Asturica
Augusta (Astorga), donde se asentaba la Legio X. El trazado,
que los romanos convirtieron en calzada empedrada, era aprovechado
para la circulación de mercancías especialmente
las procedentes de las minas de oro del Bierzo- y tropas -tanto
las legiones romanas, como las que protagonizaron episodios
bélicos desde el medievo hasta la Guerra de la Independencia-.
La Vía de la Plata continuó siendo a lo largo
de los siglos posteriores el eje vertebral de la vida y la
cultura en la mitad occidental peninsular, y cobró
enorme protagonismo para la Trashumancia; actividad ganadera
que se sigue realizando hoy en día. El trazado fue
pronto utilizado por los peregrinos que se dirigían
a Santiago de Compostela procedentes del sur de la Península,
por lo que la ruta también es conocida como el Camino
del Sur.
De la antigua calzada romana todavía se conservan buenos
tramos a lo largo de la ruta, pero lo más interesante
es el patrimonio de iglesias, monasterios, castillos, termas,
ermitas, balnearios, murallas, tradiciones, fiestas, etc.
que suponen algunas de las mejores muestras de la cultura,
la gastronomía, la historia y el arte castellano-leonés.
La Ruta de la Vía de la Plata se adentra en Castilla
y León a través del Puerto de Béjar,
salvando desde Extremadura las estribaciones occidentales
de la Sierra de Gredos y recorre las provincias de Salamanca,
Zamora y León para cruzar otro puerto, el de Pajares,
y finalizar su trazado en tierras asturianas.
La entrada a la comunidad castellano-leonesa, por donde la
Vía de la Plata presenta el grueso de su recorrido,
lo realiza a través del Puerto de Béjar. En
las afueras de esta localidad serrana se encuentra la Venta
Adriano (hoy bar restaurante) y el Jardín Coto
de Nuestra Señora del Carmen. En este lugar se
cree estaba la antigua mansio Caelionicco y será el
punto donde iniciemos el recorrido en bicicleta por la zona
de la Sierra de Béjar.
Junto a la Venta Adriano se encuentra la flecha amarilla que
sirve de referencia a los peregrinos que emplean la calzada
romana de la Vía de la Plata para realizar su Camino
de Santiago y las señales de pintura blancas y rojas
del sendero, pues además el recorrido se encuentra
bien señalizado como GR.100, por lo que resulta imposible
perderse.
Siguiendo el camino de tierra, la calzada romana, que presenta
tramos empedrados bien conservados en estos kilómetros,
baja por el precioso valle del río Cuerpo de Hombre
entre castaños y robles hasta el Puente de la Magdalena
o Puente de la Malena (romano y medieval), donde existe uno
de los miliarios que los ingenieros romanos colocaban cada
5.000 pies (1.480 metros) junto a la calzada como mojón
indicador.
Desde el puente, el camino transita ahora por terreno llano
dejando atrás la ermita de San Francisco, junto a corrales
y pequeñas fincas ganaderas emplazadas a orillas del
río hasta emprender la subida (por carretera) hasta
Calzada de Béjar (km. 105). Antes de llegar encontramos
a la izquierda dos nuevos miliarios. Los miliarios están
presentes en mejor o peor grado de conservación a lo
largo de todo el recorrido.
La Calzada de Béjar es una pequeña población
salmantina caracterizada por soportales que sustentan balcones
que sus vecinos decoran con mimo a base de flores y por la
presencia de los restos de un fortín romano. Una delicia
pedalear por sus cortas calles y en terreno llano.
Prosiguiendo en dirección norte la Vía de la
Plata pone rumbo a Valverde de Valdelacasa (km. 19) entre
bosques de roble y encina, Valdelacasa (km. 22) y finalmente
Fuenterroble de Salvatierra (km. 29), donde ponemos fin a
este recorrido en bicicleta por los primeros kilómetros
de la Ruta de la Vía de la Plata dentro de la comunidad
castellano y leonesa. Desde La Calzada de Béjar, la
ruta continúa con su perfil algo sinuoso, por las estribaciones
más suaves de la montaña bejarana.
Tras dejar a tras el cruce de la calzada romana con la Cañada
Real Soriana Occidental (km. 25), un par de miliarios más
en las inmediaciones del pueblo nos anuncian la llegada a
Fuenterroble, donde existe un Albergue perteneciente a la
Asociación Amigos del Camino de Santiago en el que
podemos compartir experiencias con otros peregrinos. Muy cerca
del albergue se encuentra la iglesia de Santa María
la Blanca, gótica del siglo XV, que alberga un retablo
mayor atribuido a Churriguera.
Anexo a la iglesia se halla un aula temática al aire
libre dedicada a las calzadas romanas. En ella se explican
los diferentes elementos que la componen (con un corte transversal),
cómo las construyeron los ingenieros romanos, cómo
era el desplazamiento por estos trazados e incluso por qué
es posible encontrar lápidas junto a los bordes del
camino. Un toque didáctico más que interesante
en la calzada romana más popular de cuantas se conservan
en España.
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