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Descripción:
La
fertilidad del río Cidacos, afluente del cercano Ebro,
ha sido notoria desde tiempos inmemoriales; pero es en la
edad Moderna, a partir de principios del siglo XX, cuando
los productos que salían de su vega necesitaban un
sistema de transporte para la exportación. Es en 1922
cuando se inaugura una línea de ferrocarril de vía
estrecha entre Calahorra y Préjano. El ferrocarril
sería aprovechado también para la salida de
material minero. En un primer momento el tren sólo
llega hasta Autol, pero en 1924 se finalizan las obras hasta
Préjano. No duró mucho la vida de este ferrocarril,
que cerró el servicio en 1935.
En 1942, tras decidir el Estado asumir la gestión se
reabrió la línea y se amplió hasta Arnedo
primero y hasta Arnedillo después (1947). Veinte años
después (1966) el tren clausura definitivamente su
servicio. En 1997 se acomete su recuperación como vía
verde para ser transitado a pie, a caballo o en bicicleta.
La
vía Verde del Cidacos es un recorrido llano y fácil
de realizar con interesantes y variados recursos turísticos,
ya que no sólo conoceremos la fértil huerta
de este río riojano, sino que pasaremos junto a restos
arqueológicos de gran interés e incluso finalizaremos
cerca de yacimientos de icnitas. No podemos olvidar el vasto
patrimonio cultural existente en Calahorra, o el turismo termal
que se practica sin igual en el Balneario de Arnedillo. Muchos
alicientes en esta apacible ruta por la Rioja Baja.
La
salida se establece en el parque del Cidacos, en plena ciudad
calagurritana. La primera parte del recorrido la pasaremos
superando sin problema el tráfico y las carreteras
que rodean a Calahorra mediante un camino bien indicado y
acondicionado que nos va llevando hacia Autol.
Antes de llegar encontraremos un par de lugares relevantes:
el yacimiento arqueológico íbero del Cerro Sorbón
y la Laguna Perdiguera (tomando la variante para caminantes).
La ruta pasa por el Apeadero de Río Livillos (km. 6'3)
y llega a Autol. Antes de llegar hemos prestar atención
en el cruce de la carretera y posteriormente la vía
va bordeando Autol hasta dejarla tras el cerro del Gollizo.
Un símbolo de Autol son las siluetas del Picuezo y
la Picueza, dos pitones de arenisca a orillas del Cidacos.
Desde la estación (km. 11'7) afrontamos el paso del
largo túnel del Gollizo (km. 12'4) y es necesario extremar
de nuevo las precauciones a su salida por toparnos con la
carretera.
Estamos
ya en la vega del Cidacos y entramos en paisajes agrícolas
de primera magnitud. También en un paisaje repleto
de bodegas excavadas sobre la arenisca. Quel y su castillo
son las siguientes referencias (km. 15'2). La capital del
calzado, Arnedo nos recibe en el kilómetro 18'3, pero
la ruta no sigue el trazado original del ferrocarril, que
atravesaba el casco urbano, sino que recorre una variante
que bordea la localidad junto al río para llevarnos
a la Ermita de Vico (km. 23'9) y la estación de Herce
(km.26'9), actualmente rehabilitada como albergue juvenil.
Cruzamos
el Cidacos por un puente de hormigón y la ruta adquiere
cierta pendiente para enfilar hacia la estación de
Préjano (km. 30'4); punto a partir del cual la excursión
gana enteros, paisajísticamente hablando, y se adentra
en el cañón de Arnedillo donde cambiamos las
verduras y hortalizadas por los buitres leonados que habitan
en los cortados rocosos del desfiladero. La ruta atraviesa
el segundo y último túnel y llega a la refrescante
estación de Arnedillo, rehabilitada como piscina municipal
y de la que daremos buena cuenta después de haber pedaleado
casi 40 kilómetros junto al Cidacos.
Fotos: J.L. Rivera
Información facilitada por:

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