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Descripción:
Las
Médulas es un paisaje único en la Península,
una visión de esas que cautiva la pimera vez y que
resulta siempre sorprendente cuantas veces se visite. Tan
singular panorama, emplazado en los Montes Aquilianos, muy
cerca de Ponferrada, es el resultado de la explotación
como mina de oro en la época romana.
Los romanos llegaron a esta mina en los siglos I y II d.C
y comenzaron a extraer el oro que se encontraba en este enorme
yacimiento aluvial formado por limos, arenas y cantos rodados
originado en la Edad Terciaria. Para obtenr el preciado material
construyeron una compleja red de canales por los que traían
el agua que servía para arrastrar el sustrato y lavarlo
hasta que quedaban al descubierto las pequeñas partículas
de oro.
La construcción de estos canales y la mano de obra
general de la mina no era romana, sino que procedía
de los pueblos astures de la zona que a cambio recibían
alimentos y útiles, entre otras cosas.
Una
pista forestal permite realizar un precioso recorrido por
este singular paraje y conocer, mediante paneles explicativos,
los entresijos del funcionamiento minero. Se trata de una
ruta fácil que ofrece asomos desde diferentes miradores
al interior de esta gran cuenca de conglomerado aurífero
y la posibilidad de adentrarse caminando por su base. Ofrece
incluso también la posibilidad de visitar las galerías
de la mina en un recorrido guiado muy interesante.
La
ruta comienza en el pueblo de Orellán. Desde esta pequeña
localidad leonesa una pista sube hasta el famoso mirador de
Orellán (15'; km. 1'7), desde donde se disfrutan de
las mejores perspectivas de Las Médulas. Unos metros
antes de llegar al mirador nos encontramos la caseta que sirve
de entrada a la galería. Ya en el mirador el panorama
recompensa rápidamente el corto trazado realizado.
Impresionante, la magnitud de las minas y el fuerte color
rojizo del conglomerado; el intenso color azul del cielo y
el verde del manto de vegetación mediterránea
(sobre todo jaras) que tapizan literalmente las paredes de
la cuenca ofrecen a la retina una plaeta colorista comparable
a la de un bosque caducifolio en pleno octubre.
Junto al mirador existe un pequeño monumento en honor
a un famoso montañero local que nos sirve como referencia
para continuar por la pista hacia el lugar donde podemos observar
los canales (20'; km. 2'8). Desde este punto la ruta, que
no es dura en ningún momento, no sube más y
comienza un descenso suave pero constante hacia el borde de
la mina. Dejamos un área recreativa a nuestra izquierda
y seguimos bajando hastallegar a un cuce de pistas. En este
punto (30'; km.4'3) nos dirigimos hacia la pared de la mina
y se pueden observar con detalle los conglomerados y los enormes
agujeros de la pared. Desde aquí podemos asomarnos
también al interior de esta gran "sartén"
que son Las Médulas (la forma y los asomos puede recordar
a la ruta de la crestería de La Caldera de Taburiente).
De vuelta al cruce, seguimos bajando unos metros hasta toparnos
con una pista que sube desde nuestra izquierda para unirse
con la que llevamos. Es preciso obviarla y continuar de frente
por la ladera sur de la mina. El recorrido nos lleva entonces
hasta el mirador sobre el aliviadero del material estéril
(35'; km. 5'4). Es una gran planicie (profundidad que alcanzó
la mina) sobre la que se encuentra el pueblo de Las Médulas
y en la que el agua salía arrastrando el material.
Se observan acumulaciones de cantos más gruesos (estériles
o material inservible que forma el conglomerado junto a la
arena y que no podía pasarpor el canal de lavado) llamadas
murias. Se observan también los canales de evaciuación
de cantos más finos y en cuyo fondo en ocasiones se
han formado lagunas como la de Lago Somido.
La
ruta sigue bajando hasta una nueva intersección. Ya
por terreno horizontal la pista se prolonga hasta el pueblo
de Las Médulas (45'; km. 7) desde donde, cómo
flamante despedida, nos internaremos por el sendero que se
mete en la mina por el fondo de la cubeta. Las perspectivas
son muy diferentes a las aéreas y un buen colofón
al recorrido (15' ida y vuelta). Esta incursión es
de ida y vuelta por lo que tras 10'6 km. de recorrido llegamos
de nuevo a Las Médulas y tendremos que salir alasfalto
de la carretera para bajar hasta el cruce con la carretera
que lleva a la derecha de vuelta a Orellán en unas
rampas respetables, donde damos por finalizada la ruta.
Información facilitada por:

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