| Descripción:
La senda dedicada
al plantígrado más famoso de la fauna española tiene su origen
en el pasado minero del valle del Trubia. En el año 1862 fue proyectada
una vía férrea que permitiera sacar el mineral desde los altos hornos
de Quirós hasta la fábrica de hierro de Trubia. Algunos años
más tarde, la vía férrea amplió un ramal que comunicara
con las minas de Entrago. Un siglo después la vía férrea
caía en el abandono.
El
tramo de 22 kilómetros que va desde Tuñón hasta Entrago ha
sido recuperado para el turismo y, despojado de raíles, ha sido cubierto
de cemento para establecer sobre él la famosa Senda del Oso. La ruta es
muy fácil y transcurre en su totalidad por terreno asfaltado y perfectamente
acondicionado con valla protectora, fuentes y carteles informativos. Abundan los
puentes que permiten varios cambios de orilla y sobretodo un buen número
de túneles de pequeña longitud. En las poblaciones que atraviesa
es posible visitar lugares y monumentos de gran interés como la iglesia
prerrománica de Santo Adriano (Tuñón), la iglesia románica
de Villanueva, la torre medieval, el Palacio de los Prada y el Palacio González
de Tuñón en Proaza, la colegiata románica de Entrago (San
Pedro) y el Palacio de Agüera en Entrago. El
inicio de la ruta se establece en Tuñón, donde se ha acondicionado
una amplia zona de aparcamiento frente a las casas del pueblo y la iglesia prerrománica
de Santo Adriano (siglo IX). También existe una caseta de información
turística que funciona en verano. Tomamos la senda por el carril que
lleva hacia la izquierda hasta el cercano Puente de la Esgarrada, donde comienza
realmente el recorrido. Cambiamos de orilla y comenzamos a pedalear con el río
Trubia a nuestra izquierda en dirección a Villanueva, donde llegamos tras
pasar el Puente del Salto en 35 minutos. Pasamos las casas de Villanueva y atravesamos
un nuevo puente de reciente construcción: Puente Sabil, que permite al
ciclista aproximarse hacia uno de los puntos más famosos del recorrido:
el Cercado Osero donde viven las osas Paca y Tola en semilibertad. Las osas acuden
cada día fieles a su turno de comida a las 12 del mediodía, y ese
es el mejor momento para verlas pues no son fáciles de ver en la ladera
donde viven. El recorrido continúa hasta el mirador del Monte Fernachín
y enfila sin dudar en busca de Proaza, donde existe la parada obligada en la casa
del Oso (exposiciones e información de gran interés) del angosto
paso del Desfiladero de Peñas Juntas. Hasta hace no mucho ha sido un paso
natural infranqueable y fue preciso perforar en numerosas ocasiones la roca para
abrirse paso a través del concejo de Proza. Nada
más salir del Desfiladero de Peñas Juntas la ruta llega a Caranga.
Llevamos 1 hora y 20 minutos de recorrido cuando nos encontramos con el Puente
del Inicio. En ese punto la senda abandona la compañía del río
Trubia y enfila el sinuoso recorrido de los kilómetros finales hasta Entrago.
Al agua sigue presente en el recorrido pero ahora gracias al río Teverga,
afluente del Trubia, que vadearemos en alguna ocasión (Puente de Pilares,
Puente de Aguas Abajo y Puente de Aguas Arriba). Al poco de cruzar el puente del
Inicio, transitaremos entre un hermoso bosque de castaños (donde existe
el Área Recreativa del Castañal), que como en toda la excursión
envuelve de forma exuberante el recorrido propiciando una agradable sombra al
cobijo del bosque de ribera. De nuevo vuelve el paisaje rocoso un kilómetro
antes de finalizar el recorrido al pasar la Garganta de Valdecerezales, labrada
entre Peña Granda (1.160 m.) y el Pico Siella (1.517 m.), en la Sierra
de Sobia. Las primeras casas de Entrago nos reciben tras 2 horas y media de
pedaleo y sirven para anunciar la llegada al punto y final del recorrido. Información
facilitada por: 
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