|
Descripción:
El desfiladero de los Arrudos es un recorrido perfecto para
pedalear inmersos en un valle precioso. Si estimamos las precauciones
podemos incluso recorrer el estrecho desfiladero. La sutileza
y bondad de la zona baja del valle del río Caleao,
donde comienza la ruta, contrasta fuertemente con el carácter
agreste del desfiladero y la parte superior, donde afloran
un buen número de paredes rocosas e incluso se esconde
el Lago Ubales, testigo de la mordedura glaciar de la cubeta
superior.
La ruta de Los Arrudos hasta Felguerina de la que se informa
en un cartel a la entrada del pueblo de Caleao, es impracticable
para la btt, pero la primera parte de la ruta, incluso cruzar
el desfiladero, es un lugar paradisíaco para pedalear.
En la última curva de la carretera antes de entrar
al bello pueblo de Caleao, sale una pista asfaltada e indicada
como Ruta de los Arrudos que continúa unos 300 metros
hasta la pradera donde se ha acondicionado una explanada para
estacionar los vehículos. Allí se encuentra
la pequeña ermita de San Antonio Abad y un bonito pilón.
Entre ambos continua la pista (prohibida al tráfico
rodado) que baja hacia el curso del río. La pista se
estrecha notablemente y el piso alterna ahora la tierra y
el hormigón para las zonas de subida. El desnivel es
practicamente inexistente. Es importantemencionar que la pista
si está abierta para uso agrícola a los vecino
y por ese motivo nos podemos cruzar con algíún
coche inesperadamente, así que cuidado en las curvas
o en las zonas más estrechas de la pista hasta el puente
de la Fuminosa, pues hay lugares donde en la pista cabe un
sólo coche sin haber hueco también para la bicicleta.
Tras la primera bajada la pista describe una curva hacia
la derecha y ofrece una panorámica envidiable del valle.
Es un paraje encantador digno de cualquier cuento infantil.
Cruzamos por un puente y caminamos junto a la orilla derecha
hidrográfica del río (parte izquierda del río,
que desciende apacible) hasta otro nuevo puente donde existen
un par de cabañas en perfecto estado. El valle se estrecha
repentinamente al llegar a la zona donde se juntan las paredes
rocosas de Peñas Rosques (1.195 m.) y el Pico la Corona
(1.068 m.). Debido a lo estrecho de este paso el río
se ve obligado a serpentear impulsado por la orografía.
Como premio el excursionista se lleva la contemplación
del Salto Rodrigo.
Las estrecheces del terreno no duran mucho y tras pasar la
fuente del Agua de mayo el trazado se vuelve de nuevo horizontal
y se abre ante nosotros una preciosa pradera. Al llegar a
un nuevo puente la ruta gira a la izquierda cruzando de nuevo
el río alba (un par de carteles despejan cualquier
duda sobre la dirección a seguir) para llegar a la
Majada Fresnedo y a continuación a la Majada de Las
Campas.
En Las Campas la pista se bifurca de nuevo y hemos de tomar
la que baja hacia la derecha, dejando de lado la que sube
por la izquierda por el arroyo de la Romada. Hemos de cruzar
un nuevo puente de madera, algo más rústico
y estrecho que los anteriores, para pedalear inmersos en un
frondoso bosque. El recorrido se acerca poco a poco al río
hasta que llega a su orilla en la zona donde comienza la garganta.
Un cartel nos informa sobre la formación y características
del desfiladero de los Arrudos y un bonito puente nos invita
a subir por él. Es el puente de la Fuminosa. El trazado
se interna definitivamente en el desfiladero y ofrece buenas
panorámicas sobre el agetreado curso del río.
Ahora más que nunca las cascadas y saltos de agua se
suceden. El recorrido se abre paso en la roca del desfiladero
y se ve obligado a cruzar un par de puentes: La Calabaza de
Abajo y La Calabaza de Arriba. Después de este segundo
puente, el camino se empina más y transita por terreno
empedrado con grandes lajas (La Escalerona). El sendero apunta
todavía más hacia arriba para llegar hasta el
falso collado conocido como El Colladín, encerrado
entre los picos Coriscao y Les Grandes, ambos de más
de 1.600 metros de altitud. Un poco más arriba encontramos
la Fuente La Fontana, donde seguro echaremos un trago de las
aguas del arroyo de la Robre. El recorrido se dificulta a
partir del inicio del desfiladero, en un segunda mitad más
dura y por terreno más empinado y complicado (especialmente
en el tramo con piso de roca y grandes caídas hacia
el fondo del río). Pedalear despacio o incluso echar
pie a tierra en caso necesario.
Desde El Colladín descender por el mismo camino.
Información facilitada por:

|