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Asturias     
 Alto de Ouroso - Teixois. Taramundi


Descripción:

Frenético y espectacular descenso el que tiene lugar en esta ruta que separa el Alto del Monte Ouroso (1.022 m. altitud) y Teixois (290 m. altitud). La ruta presenta dos tramos bien diferenciados en cuanto a velocidad en el descenso (la parte que coincide con la carretera) y una bajada más lenta y técnica por la pista y la trialera que llevan hasta el fantástico enclave de Teixois. Por el camino, vistas panorámicas de todo el concejo de Taramundi, bosques mixtos, arroyos de montaña y aldeas encantadoras para rematar la ruta en el Conjunto Etnográfico de Teixois, uno de los más bellos e interesantes de España.
El Alto de Ouroso, muy cerca del Puerto de la Garganta, no se caracteriza por su belleza natural, pues una caseta y un feo conjunto de repetidor y antenas se encargan de romper el encanto natural del enclave. A cambio garantiza unas panorámicas circulares grandiosas de mar y montaña, unos atardeceres y amaneceres espectaculares y un lugar más que interesante como comienzo para conocer Taramundi de arriba abajo; nunca mejor dicho.

En el Alto de Ouroso, con laderas tapizadas de piorno y algún bosque de pino, el omnipresente viento nos pone en activo rapidamente. Preparadas las bicicletas, no tardamos en esquivar el molesto viento comenzando el descenso hacia Teixois. La primera bajada por la carretera que comunica la carretera local con el repetidor nos permite ir buscando el abrigo de las laderas y llegar al cruce donde hemos de girar a la derecha. La carretera llanea por un momento e incluso presenta la única y ligerísima subida, de apenas cincuenta metros, para continuar la bajada en busca de Santamarina, la primera aldea por la que pasa el recorrido. Es una bajada en la que es fácil coger velocidad pero que, hemos de mantener la calma y precacuciones oportunas pues, aunque muy pocos, pero circulan vehículos. Con la prudencia por norma, la tranquilidad nos permite en cambio disfrutar de unos paisajes preciosos que de otra forma pasarían desapercibidos.
Al llegar a un nuevo cruce, debemos girar a la derecha, en dirección a Santa Marina mientras un cartel, situado cerca de un bonio y solitario tejo -árbol de frutos tóxicos como pocos-, nos informa de que entramos en el concejo de Taramundi. De nuevo las ganas de correr pueden hacer que pasemos por alto las vistas sobre las laderas de esta preciosa media montaña asturiana, tapizada por praderas de pastos, bosques de pino, caducifolias y monte bajo de piorno y retama.
Cuando los frenos y zapatas comienzan a echar humo, enseguida llegamos a la bonita aldea de Santa Marina, desde donde podemos apreciar realmente la profundiad de estos valles y tomar conciencia de la frondosidad de los bosques mixtos que cubren las laderas hasta hacerlas impenetrables, en contraposición a la relativa deforestación de las cumbres.

Llegados a Santa Marina, tomamos la carretera que se interna por uno de estos bosques hacia la derecha en dirección a Teixo, otra diminuta aldea asturiana. La pendiente se suaviza considerablemente y aparecen incluso algunos cortos tramos horizontales, hasta llegar a la aldea de Teixo.
Este tramo permite aliviar antebrazos y muñecas a la par que disfrutamos del enclave aprovechando el frescor que proporciona el cobijo del bosque, antes de comenzar el tramo más técnico de la ruta.
Antes de llegar a la primera casa de Teixo debemos girar bruscamente a la izquierda para tomar la pista de tierra que baja hacie el valle (marcas blancas y amarillas del PR). La pista no tiene pérdida posible y sólo presenta tres posibilidades de abandonarla antes de llegar a Teixois: la primera es al poco de comenzar, cuando se estrecha para seguir de frente como sendero y donde debemos girar a la derecha para continuar por el trazado principal; la segunda es tan sólo unos metros más adelante, cuando sale a la derecha un camino ancho que baja también hacia el valle y que nosotros de nuevo ignoramos continuando de frente por el terreno horizontal de la ladera. Unos trescientos metros más adelante, sale de nuevo otra pista en bajada hacia la izquierda que en esta ocasión si debemos tomar. La referencia es un poste de madera del PR que se encuentra en el lado derecho de la pista. A partir de aquí la pista, casi con más piedras que arena, comienza a estrecharse mientras baja rápidamente hacia el Arroyo das Mestas. Es en estos momentos cuando debemos poner los cinco sentidos a funcionar para bajar con precaución y sobre todo para gozar con la exuberante vegetación que empieza a envolver la ruta, el camino y hasta al propio ciclista. El camino pasa a converirse en senda trialera hasta dar con las aguas del arroyo. Llegamos así hasta una casa y un pequeño puente de piedra. Sin cambiar de orilla pedaleamos junto al río por una estrecha senda para cubrir el último cuarto de hora de recorrido, por el cerrado bosque de ribera hasta salir, en un ambiente que me atrevería a calificar de paradisíaco, al Conjunto Etnográfico de Teixois. No puede haber mejor final que esta diminuta aldea, recuperada acertadamente del abandono total, para mostrar espléndidamente el funcionamiento de un molino de agua y una fragua en un alarde de ingeniería que sorprenden a todo el que lo visita. El efecto Venturi, basado en los cambios de presión, tiene la culpa de que no se desperdicie ni una gota del agua recogida del arroyo das Mestas a su paso por el lugar. Además Teixois ofrece la oportunidad de disfrutar en su pequeña sidrería de algunas muestras de la mejor gastronomía local.

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